Nuevo traspiés del cadete a ante el Sárdoma de Vigo, que se llevó los tres puntos en litigio y deja a los nuestros con 0 puntos en el casillero después de dos derrotas consecutivas.

El partido comenzó bien para los locales con un gol tempranero de Miki que hacia presagiar una tarde gloriosa para los nuestros pero nada más lejos de la realidad porque antes de que finalizaran los primeros 40 minutos, los de la ciudad olivica ya habían remontado el tanto de Miki con sendos goles. Y lo peor es que el rival no necesitó hacer casi nada para ponerse por delante, el primer gol es una jugada en banda izquierda rival que puede ser solventada con absoluta claridad, pero ante la endeblez nuestra el jugador contrario se lleva el balón y la jugada finaliza en gol. El segundo es un disparo blando desde una distancia muy considerable y el balón mansamente se cuela por el poste derecho de la portería de Borja ante la mirada atónita de todos. De nada sirve tener el control del partido cuando el equipo demuestra tanta permisividad en el balance defensivo. Y asi con el 1-2 nos fuimos al descanso.

En la segunda parte el equipo de Damian Suárez salió espoleado y a los cinco minutos gran jugada de Isma que fue el mejor del partido, por banda derecha finaliza con pase de la muerte a Sergio que de remate por bajo establece el 2-2.

Buen inicio de los nuestros que hacían albergar serias esperanzas de conseguir los tres puntos, se pasó a una fase de juego en la que los blanquiazules eran auténticos dominadores pero que el dominio sobre todo de mediocampo en adelante, porque atrás seguía habiendo lagunas, no se traducia en gol y al final suele pagarse.

Al filo del minuto 22 y después de un saque de esquina pesimamente defendido, llegaría el tercer gol visitante, gol que ya no alteraría el resultado aun a pesar de disfrutar Isma de una clarisimia ocasión por partida doble que desbarataría bajo palos un defensor olívico.

En resumen dominio infructuoso, muchas ocasiones falladas y facilidades concedidas a un rival que no perdonó.
Mucho,pero mucho habrá que trabajar, para no incidir repetitivamente en los mismos errores de siempre, tanto en defensa como la falta de acierto en ataque.

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