Mal partido el ofrecido por los pupilos de Damián Moraña que cayeron con toda justicia ante un rival que les superó en todas las facetas del juego. La victoria de los vigueses empezó a fraguarse muy pronto ante la poca intensidad y la parsimonia que los blanquiazules mostraron en los primeros compases del partido que propiciaron el 0-1 cuando transcurría tan solo el minuto 6 de partido. El segundo gol llegaría en el minuto 28 después de una indecisión innecesaria entre portero y defensa.

Con este panorama y además teniendo enfrente a un buen equipo, como demostró serlo el Valladares, las expectativas no eran demasiado optimistas. 0-2 y fin de la primera parte.

En la reanudación intentaron los locales buscar un gol que abriera el camino de la esperanza y cierto que ocasiones tuvieron para ello pero estaba claro que hoy no era su día y a pesar de que el mister introdujo todos los cambios posibles para cambiar la dinámica del partido, la remontada no fue posible y ya en los últimos compases los vigueses sentenciarían con el tercer gol como consecuencia de un dispar flojo al que Borja no llega.

En definitiva, triunfo justo del Valladares que se aprovechó de la falta de intensidad inicial de los locales y también de la enorme distancia que el equipo de Damián mostró entre sus líneas en muchas fases del partido.

Partidazo el que nos ofreció Adrian Porto, con mucho el mejor del partido y que no tuvo premio, pero fue el jugador que más creyó en las posibilidad de la remontada.

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